Qué voy a ser, después de mis nuevas lecturas, de mis nuevos textos, y pensares. Si llegaste, y te posaste en el medio, te estiraste por todas partes, arrasando todo tejido. Y después de vos me miré con asco, con rabia, con pena; si reformulé cada cimiento, que comprendía a esta vida, para vernos totalmente... Leer más →

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El pasillo del museo, Sofía.

Su fidelidad es también egoísmo, es andar diciéndole al mundo, que no sólo han encontrado, sino que han dado con lo mejor, y que no querrán, ni tampoco irán, a buscar algo más allá, de todo aquello. Entonces la fidelidad es una mentira, es un cuadro en un museo, protegido por vidrios densos, por los... Leer más →

Las calles que a nadie pertenecen.

 Hago un parate y pienso: que cuando camino por cualquier calle, sea ésta, calle mía, o sea aquella, calle tuya, o sean aquellas calles que a nadie pertenecen porque no tuvimos la chance de conocer a sus dueños, o a sus inocentes adjudicadores (si se me permite decir), y aunque divague un poco quiero aclarar... Leer más →

Sobre viajar con vos.

Dejé de rezar cuando estabamos cerca, perdí algo de miedo, quizás. Y empecé a notar que tu dedicación para ciertas cosas (que no eran yo) era la correcta, o por lo menos, algo más correcta que la mía. Y que detenerse a contemplar la misma página de una enciclopedia una y mil veces, adornarla con... Leer más →

No le mientas al viento, para Sofía.

Hay aquitectos, So, pero son algo más sofisticados que los que estás acostumbrada a ver; - se movieron algunas rocas, tembló algo el piso, comenzaron a flotar y a formarse en vínculo, abrazadas una a las otras, y mientras Sofía lo observaba se terminó de construir el puente que ahora unía los extremos de ese... Leer más →

Hablando de la libertad.

Desplegabas libertades a cada paso que dabas, y yo, que tantas veces me jacté de andar caminando aquellas avenidas libres de tráficos, llenas de lugares dignos de visitar, no hice más que ahogarme tibiamente cuando di con tus oleajes, con tu mar bravo, con tus avenidas que tampoco tenían tráficos, pero a diferencia de los... Leer más →

Sobre el primer desvelo de enero, Sofía.

Sofi, Sofi. - Acurrucada Sofía dormitaba, miraba el techo cada tanto en un entreabrir de sus pequeños ojos, y cada vez que sonaba algún trueno por sobre ese cielo ennegrecido volvía a quejarse instantáneamente. - Sofía. - insistí. No tenía la suficiente fuerza como para rotar, mirarme a mis ojos (bastante más simplones que los... Leer más →

Capítulo de cuero.

No cambié al amor de mi vida, ni por otro amor, ni por otra vida, sólo cambié el concepto del amor por otro, por uno nuevo, y ahí sola, haciendo uso y abuso de su libertad, me cambió la vida. Una historia irrelevantemente hermosa, entró, en una mañana tranquila de aquellas en donde nadie ocupaba... Leer más →

A la tarde más triste de mi vida.

Sonó el teléfono, no atendí todavía. Miré a los ojos y le dije rápidamente mientras tocaba el aparato con la mano izquierda. - No, no es que no crea en el amor, todo lo contrario, estoy perdidamente inmerso en él. Insisto en que es la maquinaria más poderosa que construyó el hombre por sobre la... Leer más →

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